martes, 10 de noviembre de 2009

Frutiiiillaaa

La columna de hoy es una denuncia. Hay colegas que avergüenzan al gremio. Y no es por inventar cosas en la cuentita del fiado o por cagar a los pensionistas con el cambio, sino por el manejo que hacen de parte de su oferta.
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Las frutas y las verduras son un dolor de cabeza para cualquier almacenero minorista que se precie de tal. Por muy sencillas razones, son fundamentales en el consumo, sus precios varían diariamente y se pudren antes que un litro de leche. Si bien aún sigue estando algo alto el precio de estos productos lejos está el invierno dónde un morrón rojo algo arrugadito llegó a costar 43 pesos. Había que tener una cuenta corriente bastante gruesa en el banco para poder comprar una plancha (cajón más chato que los normales) de morrón o tomate. Por otro lado no soy yo el que los va a ilustrar acerca de la pérdida de sabor de las verduras y frutas en estos tiempos. En esa época de carestía se habían traído una manzanas de chile, divinas; rojo brillante y lustroso, con una forma rara, cuadradita como un morrón de piel bien estiradita. Invitaba a meter una mordida. Y lo hice ni bien me llegó el primer cajón. Una mierda. Menos gusto que la leche descremada. Nada que ver no sólo con una manzana que se precie de tal, sino tampoco parecía una fruta. Realmente no tenía gusto a nada. Pero tá, la manzana de acá no se encontraba, antes había pasado con el limón, y hasta se llegó a importar papa de Argentina y de Brasil. El bolsillo del consumidor manda, y no se podía comprar productos para que las dos viejas me fiaran la cebolla a precio de oro y el resto del cajón se lo diera a las gallinas ponedoras que tengo en el fondo.

Igualmente esto no justifica las imágenes que ilustran esta columna, son tan increíbles cómo reales. ¿No vale más la pena no vender hortalizas que ofrecerlas así? A eso quería llegar, todos ustedes deben conocer almacenes o autoservicios que no “trabajan” el “puesto”. Y es porque se arriesga mucho en la pérdida del producto, es por eso que la fruta y verdura se marca por el entorno del 50 por ciento de su costo; para cubrir pérdidas. Entonces ¿qué necesidad hay de exponer e nuestros clientes a agarrarse una peste de la masita obligándolos a elegir en un cajón en el que lo más limpio es la madera? Ninguna.

Nótese igualmente la preocupación por mantener las formas al respecto del aciso de: "Atmósfera controlada"

Por todo esto desde este espacio reclamamos (así como lo hicieron los motociclistas) cordura a la hora de ofrecer productos. Esto tampoco tiene que ver con partidos políticos y también está en la mano de la ciudadanía. Por un gremio cada vez mejor.

5 comentarios:

Andrés Reyes dijo...

Estamos contigo en esta cruzada, Philip. No hay derecho.

Lostmakers dijo...

Que decadencia !

Carles dijo...

Grande Philip, haciendo las denuncias que corresponde y desentrañando los misterios del almacén.

andal13 dijo...

Muy buena columna, Philip.
Con lo ricas y sanas que son las hortalizas, no hay derecho a que sean ultrajadas de esa manera.

Alvaro Fagalde dijo...

Philip diputado!
Si Ortuño pudo...