jueves, 19 de noviembre de 2009

Ese hijo es tuyo, Carlos Enrique Fernando...

TELETEATROS, TELENOVELAS, CULEBRONES


(esta vez hemos tenido en cuenta a los lectores de este blog que no sepan castellano)

Le tocó el turno a un rubro fácil de atacar y de ridiculizar, pero que ahí sigue aportando puntos de rating a las arcas de los canales del mundo entero. Argentinos -desde siempre-, brasileros, venezolanos, mexicanos... También podemos agregar algún ejemplo norteamericano desde "Dallas" y su copia "Dinastía" hasta ese otro subtitulado que duró varios años en canal 12 y del que no recuerdo el nombre. Ni falta que hace. Eso sí, en nuestra pantalla no los ha habido uruguayos (ni cubanos). Ah, "Betty la fea" era colombiana.

Cualquier relato de ficción tiene como centro y como motivo de ser la resolución de un conflicto. Ya sea western, ciencia ficción, policiales, epopeyas o un panfleto político, tiene que haber un obstáculo a vencer por parte del (o la o los) protagonistas, con quienes nos identificamos y de quienes nos importa mucho su suerte. Las telenovelas tienen por tema principal lo sentimental, el conflicto es sentimental.

El hecho de que nuestro héroe no tenga que pulverizar monstruos extraterrestres ni atrapar a un asesino serial sino decidirse entre la mujer que ama y la que cree amar no quita ni un poquitito así la necesidad de que la historia esté bien contada, bien filmada y bien actuada. ¿Pero qué pasa generalmente con los culebrones que nos ofrece nuestra TV abierta?.

La gran mayoría están protagonizados por figurones carilindo/as hiper producido/as que creen que actuar es repetir los diálogos que le escribieron sin dejar de cuidar que le enfoquen su mejor perfil; con un montaje rutinario, similar en creatividad al que se puede emplear para la transmisión de un partido de fútbol (o menos); con personajes unilaterales y esquemáticos a más no poder. Si un personaje está triste, pone cara de triste y dice: -¡qué triste que estoy!.

Partamos de la base de que la gran mayoría de la gente que ve televisión -o cine, o teatro, o lee libros, o escucha música- no tiene ningún interés de complicarse la vida con experimentos expresivos. Siempre fue, es y será así y no tiene nada de malo en el fondo. Pero la casi totalidad de los teleteatros usan y abusan de lugares comunes, recetas gastadas y obviedades de todo tipo sin hacer el menor esfuerzo de salirse de la rutina. Apenas se ven los dos primeros capítulos de una telenovela, ya se puede adivinar sin esfuerzo el final y el desarrollo. El bien triunfará, los buenos (y lindos) se enamorarán y los malos (menos lindos) aprenderán su lección. ¿Hace olvidar ésto los problemas cotidianos a la gente -no sólo mujeres- que miran estas producciones?.

Un ejemplo pequeño de lo que digo: fijense cómo cuando hay una revelación inesperada, o algo así -y en un teleteatro hay más de esas de lo habitual- la cámara siempre se acerca de la misma manera al personaje que la oye.

Algunos dicen que sólo miran teleteatros brasileros. Lo hacen como si dijeran: -Yo soy borracho, pero con escocés, ¿eh?. En los años 70 hubo uno de esos programas que entraban de rebote a la televisión uruguaya llamado: "El bien amado", que sería el primer antecedente de culebrón del país norteño. Pero la costumbre -y el suceso- comenzó realmente con "Dancing days", protagonizado por Sonia Braga, no mucho después del enorme éxito en cine de "Doña Flor y sus dos maridos". ¿Por qué son -indudablemente- mejores las telenovelas brasileras?. Muy sencillo: están bien libretadas, bien actuadas, bien producidas, bien filmadas. Ni más ni menos. Se proponen contar una historia interesante con personajes bien delineados y creíbles y utilizan actores que saben actuar.

Se me dirá que a las damas le importa poco lo que acabo de decir y que a ellas les gusta así. Que solo quieren saber qué es lo que le pasa a la protagonista -que por otra parte, es lo más fácil de adivinar- y que así como a los hombres les gusta la acción, a las mujeres les gustan los sentimientos. Eso es verdad, pero no quita que los relatos sentimentales -como los de disparos y explosiones- tienen que estar bien contados y hechos con buen gusto. Y no algo producido con la misma -o mayor rutina- con la que hacemos los expedientes de lunes a viernes en la oficina.



TANDA

El recurso más gastado de la historia de la humanidad en materia de publicidad es poner a una mujer divina. En el centro de nuestra metrópolis se puede ver un cartel con una modelo en dos piezas promoviendo una marca de... ¡ropa de boxeo! (*). Que la escala de valores, que la anorexia de las adolescentes, que el cuerpo como mercancía, etc. Vaya aquí por lo menos una utilización irónica de una "señora estupenda" como decían los españoles, años ha.

(*) Antes que lo digan, sé muy bien que cada vez hay más mujeres boxeadoras. Pero en todo caso, que pongan una boxeadora y no una modelo.

AVISO AL CONTRIBUYENTE:

La semana que viene será la última entrada regular sobre TV y publicidad. A partir del jueves 3/12 , y por todo el verano, esta columna -¿se dice así en Internet?- se pinta la cara, le mete el gaucho a los jurados y se carga todas las minas que van a los tablados. Aunque casi seguramente no me aguante y comente algo de vez en cuando de televisión, la cosa pasa por cubrir el concurso oficial de carnaval, que aparentemente viene sin la transmisión de Tenfield. ¡Tré!.

12 comentarios:

zorro d colonia dijo...

qué opinion les merece el hombre que mira telenovelas?
Alvaro,creo te estas olvidando de los programas de verano,vale la pena hablar de esas basofias?
Por otra parte,muy buena tu columna como siempre.

dejamuchacho dijo...

muy bueno lo suyo don Alvaro. Como siempre.
Para telenovela Rolando Rivas, Taxista.

FlacoRamón dijo...

gracias por la columna muy buena como siempre. un saludo para el Coronel Odorico Paraguazú. en you tube se pueden encontrar algunos pasajes memorables de "o ben amado"

Alvaro Fagalde dijo...

Gracias por los elogios. No entendí lo del Zorro de los programas de verano, pero igual te quiero, hermano.
La última columna de televisión del 2009 será sobre la serie "24". Quedan muchas cosas en el tintero después de mi cobertura de la fiesta de Momo. Ya seguiremos en su momento.

Juan Domingo dijo...

Brillante. Este blog es Harvard.

perezvila™ dijo...

jajaja
es verddad... el el harvard the duck....
aajaja
no ... ese era howard... pero a que nadie se acuerda de ese peliculon clase Z?

bien alfagalde... igual, debo confesar... qeu despues del informativo.. un bloque de valientes, me morfo a veces...

perdon, mal yo.

zorro d colonia dijo...

solo eso Alfa,si no merecen un comentario los programas de verano tipo "verano del..." o los de Gorzy,o el inolvidable "arriba las gomas",un saludo para adriana salgueiro

El Nacho dijo...

Muy buena columna!

El editor dijo...

Acuerdo con el zorro, el programa de verano es muy bueno. Creo que desde que esta E! Wild on ya podemos ver culos veraniegos todo el año, pero por algo será que están.

¿No hay transmisión de Tenfield?

andal13 dijo...

Supe consumir telenovelas brasileñas otrora, pero ahora, ni eso. A las otras ni me acerco, por razones de salud mental.

La chica de la publicidad será muy mona y se comprará la ropa de esa colección, pero tiene serias dificultades motrices o es francamente tarada...

Bueno, problemas tenemos todos...

Ah, impecable como es habitual tu columna, Alvaro.

Alvaro Fagalde dijo...

Sorry que ayer no entré pero a veces -muy de vez en cuando- hago cosas que no tienen nada que ver con una PC.

Zorro: sí, he pensado en los programas de ver anos. No sé realmente si dan para mucho. Son el vacío total.

El editor: se está peleando lo de si Tenfield transmite el carnaval. Daecpu quiere $$$$$$$$$$$ y Paco da $. Veremos.

Andal: La chica hace de tarada. Probablemente, solo le hayan dicho: vos hacé lo de siempre.

Alvaro Fagalde dijo...

PV: nadie es perfecto. Yo me comí toda "Trampa para un soñador"