viernes, 9 de mayo de 2014

La historia manda

Ni bien el pasado domingo Peñarol anotó el cuarto gol, las 40.000 personas presentes en el Centenario comprendieron que se venía algo histórico. Hubo quienes fantasearon con una generala propiciada por jugadores de Nacional que derivara en expulsiones masivas y frenara así la goleada, pero se temió por el carácter de reincidentes de varios de los futbolistas presentes sobre el policromático césped. Otros temían un 7 a 0. Otros fantaseaban con una remontada espectacular con 4 goles del Morro García y uno de Benegas. Pero lo cierto es que la cuenta se detuvo en 5.
(Publicado en Brecha el 2/5. Sí, Mauro. Es medio fiambre ya. Pero peor es la sed).

Diga que entre la amistad de Pacheco con Recoba, y el insaciable apetito goleador de Estoyanoff, el sexto gol carbonero nunca llegó, y no fueron pocos los hinchas tricolores que -con las pocas energías que le vienen quedando- suspiraron de alivio. Al menos la directiva de Ache no será recordada también por eso.
En la actitud ante la derrota se explica buena parte de las diferencias históricas entre ambas instituciones[i]. No me refiero a la nueva "moda" instaurada de las barras de, ante un partido importante que ya no se puede ganar, ponerse a alentar enajenadamente. Eso no es apoyo al equipo sino intención de demostrarle al otro que uno "tiene aguante y no abandona", algo propio del discurso de las barrabravas del siglo XXI y apoyado por el resto. Capaz que después vamos a apretarlos a la práctica y a recordarles que "esto es Nacional", pero si van perdiendo un clásico 5 a 0 ahí sí, los alentamos a más no poder.

Así razonan las barras de hoy. No solo la de Nacional, claro está. La de Peñarol -que quizás tengo menos empacho a la hora de cantar el clásico "que se vayan todos" o hasta de tirarle proyectiles a sus propios jugadores- actuará igual cuando le toque.

Usted me dirá: "prefiero que alienten y no que puteen o tiren piedras". Y estaré de acuerdo. Pero creo que en ocasiones como las del pasado domingo, creo que lo más justo es el silencio. Agachar la cabeza, callarse, tirarse en la cama, estar tres o cuatro días sin revisar el facebook o escuchar la radio, y pensar en el futuro.
Al menos así pienso yo, que nací en 1976.

Un poco de historia
Allá por 1973, coincidiendo casi con la llegada a Peñarol de Fernando Morena, el retiro de Luis Artime de Nacional y el inicio de la dictadura, los carboneros comenzaron a perfilar una clara supremacía sobre su tradicional rival que se extendió hasta 1997. Los números no nos dejan mentir: en ese lapso Peñarol conquistó 14 Campeonatos Uruguayos contra 4 de Nacional.

Los hinchas tricolores que forjamos nuestras almas en esos años somos diferentes a los más veteranos y a los que llegaron después. Del mismo modo que los niños de la era Tabárez han crecido en la época de la Celeste "potencia del fútbol mundial" y acaso ni se imaginan lo que es juntar un álbum en el que no está Uruguay, los niños y adolescentes hinchas de Nacional del siglo XXI se acostumbraron a ganar, tal como le pasó en su momento a los hinchas de Peñarol que hoy rondan los 40 años.

No podemos culparlos: entre 1998 y el presente, la tendencia se revirtió y marca un 9 a 4 a favor de los albos. Más aún: desde ese entonces, Nacional no sabe lo que es estar más de dos años sin salir campeón, mientras que en la otra vereda han sabido estar 7 sin dar vuelta alguna. Es así que estos hinchas tricolores "pos 97" desesperan ante las primeras adversidades, de un modo incomprensible para quienes nos criamos viendo atajar a Velichco (que nunca se comió 5 en un clásico, vale acotar).

Los malos momentos tienen eso: te enseñan a valorar y recordar mucho más las victorias (cuando llegan) y a redimensionar las derrotas.

Un poco de memoria
Por eso, los hinchas de Nacional que vivieron buena parte de esa época oscura (tanto para Nacional como para el país[ii]), necesitan mucho más que un par de años alejado del título de campeón o un año fuera de la Copa para sentirse miserables, para sentir que los oscuros años 70 o 90 han vuelto para quedarse.

Incluso muchos hinchas de Peñarol que en buena ley festejaron la victoria lo hicieron con mesura, porque tienen presente el recuerdo de varias humillaciones clásicas recientes (clásicos perdidos de atrás, clásicos perdidos con tres goles de un futbolista con físico de ascensorista, clásicos perdidos con goles del Morro, etc.) y porque saben que el resultado del domingo no fue fruto de una conducción directriz brillante o de un momento futbolístico idílico, sino de factores menos manejables, tales como el desenfoque del equipo rival o hasta el azar.

Detrás de esta goleada histórica carbonera hay un estilo de conducción que por momentos pareció burlarse del hincha, que hizo de su independencia del poder de Casal su bandera, hasta que vio que el costo era demasiado alto y decidió cambiar de postura sin avisar[iii].

Por eso mi respeto para los hinchas de Peñarol que esta noche decidirán pagar su entrada y no hacer la "fantochada" de mostrarle los 5 dedos al boletero para entrar gratis.

Porque tienen memoria, y saben que de los 5 dedos, en un par de semanas, puede quedar solo el del medio.



[i] Sin ánimos de entrar en polémicas, el jugador de Peñarol es más de pudrirla cuando las cosas van mal que el de Nacional. Pero con una observación: generalmente los carboneros esperan a que el partido termine, en deportivo gesto. Y ahí sí: te cagan a piñas.
[ii] También para El País. Al menos para el suplemento deportivo.
[iii] El costo era no volver a salir campeón nunca más y verse obligado a ceder el poder a la oposición, dado que a falta de un proyecto de juveniles claro (el promedio de jugadores ascendidos con éxito es de 2 por década) el único camino es contratar jugadores ya formados, y si estás en buenas relaciones con Casal esos jugadores serán mejores.

20 comentarios:

Diego Floyd dijo...

mala musa la del resentimiento, prefiero la del Mar y Cielo, en Solano Lopez y Verdi

Mauro M. dijo...

Como siempre, leo esto con una semana de anticipación.

Bien Reyes, bien vos.

Ce dijo...

Buena foto.

Mauro M. dijo...

De que tiene pinta el protagonista?

Andrés Reyes dijo...

De brisco.

Sinca Bellos dijo...

Idem Mauro M.
Aunque seguramente a nadie le importe nocierto??

Mauro M. dijo...

La pinta?

Es lo de menos, dijo Sartre en El ser y la nada...

zorro d colonia dijo...

aúlla!!

Diego Floyd dijo...

Ce es hipster?

Ce dijo...

No puedo ser hipster porque tendría que ser más flaco. Además nunca fui a La Ronda.

Diego Floyd dijo...

ta pero pueden ser los famosos 8 kg del casorio

zorro d colonia dijo...

pero te encanta jugarla,putito

Am I Evil? dijo...

Pa, la leí la semana pasada y ya no recuerdo si me gustó o no, pero por ser el Sr. Director y solo el Sr. Director, le voy a dar el visto bueno.

Ya habrá tiempo para releerla y saber si puedo dormir en paz conmigo mismo.

Am I Evil? dijo...

Hipster se nace o se hace?

Diego Floyd dijo...

hipster con armónica se ve poco te confieso

Ce dijo...

El tema de las fotos de Defensor en Colombia ya fue y ahora sólo se habla de mi foto junto a una cabina telefónica. Todo es muy dinámico.

Ce dijo...

En mi defensa puedo decir que en mi tiempo libre no represento a la institución para la cual trabajo, y que si quiero sacarme una foto señalando una cabina telefónica para hablar con dios estoy en todo mi derecho.

Ce dijo...

Espero que esto no amerite una suspensión.

Diego Floyd dijo...

más Ces y menos cachilas por favoooorrr!!!

Ricardo dijo...

A mi me da hipster y amo de casa.