jueves, 14 de abril de 2011

Indonesia Parte I



Terminada la odisea en Australia, llegamos al aeropuerto de Singapur, dispuestos a atravesar 14 horas en dicho lugar, con el único objetivo de utilizar un poco de wifi, comer algo, y partir tranquilamente con destino final Indonesia.

Lamentablemente no fue tan sencillo. Amén de enterarnos que la electricidad es un bien demasiado preciado, a tal punto que cierran con candado las salidas eléctricas, una vez que pudimos hacernos de conexión para saludar a nuestros familiares y subir alguna que otra foto a la red, un extraño humo apareció paulatinamente por la azotea del lugar. Luego lo de siempre: olor a quemado, bomberos, y evacuación del tercer piso, sin heridos que lamentar.

Una vez terminada la estadía singapurense, por fin pudimos partir hacia Indonesia, ese destino paradisíaco y barato que todos recomiendan, dispuestos casi tanto a disfrutar como a ahorrar de cara a los 7 meses que restan. Fue así que el sábado 9 de abril, llegamos a Bali, Denpasar, Kuta, o como cada uno prefiera llamarle a esta bella zona.

Bueno, bella en principio. Porque ni bien aterrizamos y rescatamos el equipaje, apenas pisamos territorio baliano, una horda de cajeras de casas cambiarias hicieron lo imposible por llamar nuestra atención. Un estudiante de estadística no puede describir mejor esto: eran 10 casas de cambio de moneda con idénticos precios, cada una con una muchacha sonriente, quienes a su vez elegían un turista cada 30 segundos, para, con su perfecto inglés, saludarlo sonriente a su llegada y ofrecerle sus servicios. Cambiarios, en principio.

Una vez superada la fase de las casas de cambio, es decir, 20 metros después, llegó la etapa de los transportes. Esta vez eran una veintena de indonesios (?) de sexo masculino, cada uno de ellos con la misma peculiar camisa, pronunciando una cantidad de rupias (moneda local) que vaya uno a saber si era barato o no, y ofreciéndose llevarnos desde el aeropuerto hasta el hotel. Y eso porque ya teníamos hostel, que de no tenerlo también podían ofrecerlo. Por suerte no le mencionamos que veníamos a pan y agua hacía 20 días.

Volviendo al negociado, una vez que interpretamos el lenguaje de uno de estos choferes, la sorpresa fue aun mayor. El viaje comenzó costando 500.000 rupias, y en un abrir y cerrar de ojos, pagamos 100.000. Pero a no asustarse, ya que ha sido una constante en el correr de la estadía en este bello país. La mecánica es más o menos la siguiente: viene un pinta ofreciéndote el servicio (transport, mushrooms, young ladies, motorbike, glasses, etc), tira un precio, nosotros tiramos otro, y así más o menos hasta que se llega a un acuerdo para contratar el bien. Pagarle lo que te ofrecen en un principio es casi una ofensa sagrada para los lugareños.

Ah, con respecto a lo sagrado, son muy creyentes en algo. Y en algo que desprende un inconfundible olor a sobaco uruguayo. Varias veces por día, se arman un platito, le encajan un incienso, y lo sueltan en la calle a desprender olores mágicos, con el secreto deseo de satisfacer quien sabe si a Mahoma o a los gatos que frecuentan la vía pública. Y por algún motivo en particular, dicha ofrenda impregna el lugar con olores nauseabundos que mucho recuerdan a los vestuarios del Club Esparta.

Sábado 9 de abril entonces, llegamos a Bali y al hotel que teníamos reservado. Muy lindo todo, con piscina, aire acondicionado, y más camas que personas en la habitación. Por esos motivos y otros más, no fue hasta el domingo al mediodía que partimos a conocer el templo de Tanah Lot. Muy lindo todo, sin mucho para rescatar, fuimos objeto de los visitantes locales, que al ver personas de tez blanca y pelo más o menos rubio, no dudaron en pedirnos para posar ante sus cámaras, cual personalidades que le ceden su cara para la foto al desprevenido niño. Luego de eso, lluvia, una visita a la fábrica de quiksilver, esperanzados en obtener precios de antología que nunca aparecieron, y vuelta al hotel.

Tulambem fue el destino para el día siguiente. Un poco de snorkel con peces gigantes, algún tiburón, el Liberty Reck hundido, y más lluvia para volver a casa. Por obvios motivos, no volveremos a mencionar cada vez que un vendedor local volvió a arremeter con su táctica. Entendemos que el lector ya se dio cuenta que ello ocurre en absolutamente todos los sitios, y circunstancias posibles. Nos pareció entonces un tanto repetitivo estar mencionándolo cada vez que iniciábamos una oración.

El último día en Bali, antes de partir hacia las encantadoras islas Gili no fue nada maravilloso. Nos mojamos otro tanto, fuimos a comer por ahi, sacamos foto a algún baño, y logramos los pasajes del barco por la friolera de 275.000 rupias por persona.

Los paisajes entonces cambiaron, las calles atormentadas por motocicletas de Bali dieron paso a los caminos de tierra, y el olor a ofrenda dejó lugar a las cristalinas aguas de estas maravillosas islas. ¿Cuál es la relación olor-agua? No lo sabemos, pero nos están cerrando el boliche que nos da el wi-fi, y hay que empezar a redondear el concepto, ya sin preocuparse en demasía por la correcta redacción.

De las islas Gili entonces, no mucho más. Fue el cumpleaños de Maca, gran persona, y lo festejamos durante unos dos días. Porque lo que tiene el viaje es eso, uno empieza a cumplir a las 0 hora local, y termina aproximadamente cuando cae la noche en Montevideo, unas 36 horas después.

Mañana la idea es bucear entre tiburones y tortugas gigantes. No hay mucho más plan para este sitio, porque lo que tiene de bueno es eso, uno se rasca de lo lindo, y el aroma a mushroom generalizado lo deja en un estado neutro mucho más allá del bien y el mal.

El sábado emprendemos el retorno hacia Bali, para luego de una nueva escala en Singapur, partir hacia Malasia, destino improvisado luego de los hechos de público conocimiento acaecidos en Japón.

Será entonces hasta el próximo jueves a las 21.

8 comentarios:

Lostmakers dijo...

Te banco a Alf nada más feo que O comentario y estando tan lejos de nosotros.

Lostmakers dijo...

Publicado por alf en 21:00 primer cometario 00:19
decime si no es un éxito?

Vidiella dijo...

Aguante Alf! ¿cómo va el conteo de tiros realizados fuera de Uruguay?

Brunzo dijo...

Bien Alf, bien!!!! Drogas?!

gordoguti dijo...

Lindo viaje che!, te envidio.
Pero no veo las tarifas de las trolas, creo que deberìamos analizar el IPC de cada pais con la base "trolas"

SofíaBD dijo...

lo que pasa es que están todos todavía de jodita después del toque de Nacho, pero claro, como una está en Tbó la dejan afuera, muy feo

Brunzo dijo...

Drogas?!?!?!

alf dijo...

mushrooms?