Lamentable y bochornoso fue lo que pasó este sábado en cancha de Olimpia, donde el local y Urunday Universitario se enfrentaron por la tercera fecha de la Liga Uruguaya.
El partido lo ganó Olimpia, de atrás, tras ir perdiendo desde el inicio y hasta por 16 puntos de diferencia en cierto pasaje del juego. Promediando el último cuarto, cuando el trámite estaba candente, el juez Martín Pedreira le pita a
Emilio Taboada una dudosísima falta. La quinta de Emilio. Afuera el jugador más importante de Urunday.
Emilio se fue requeterecontra caliente, puteando a los jueces de todos los colores, ganándose una falta técnica y las puteadas de toda la hinchada de Olimpia. Estaban tan quemado que todo el rato que estuvo afuera se dedicó a mirar mal a los jueces y a gritarles. Cuando terminó el partido, obviamente fue a seguir increpándolos.
Cuando la cosa parecía haberse calmado, el plantel de Urunday enfiló rumbo al vestuario y, cuando ya estaban casi todos adentro, se arrimaron hinchas de Olimpia a seguir puteando y a Emilio se le terminó de soltar la cadena. Fue a buscar a uno en particular, le tiró una piña y se armó generala. Muy feo. Lo vi todo en vivo, había ido a ver a Urunday.
Como hincha de Urunday, y como ser humano mínimamente sensible, me puso triste lo que pasó. Casi más que la derrota, que por cierto fue bastante dolorosa. Emilio no debe reaccionar así, hay que aprender a perder, a convivir con el error arbitral y a enfocarse en lo que hacemos nosotros y no en los demás. Y no ser tan gallitos y jurar "guapos".
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Tengo la teoría que nunca, ningún equipo y en ninguna circustancia, se pierde un partido por un error arbitral", me dijo el otro día el pensador contemporáneo Wiliams Ortiz. Y tal vez tenga razón. O no. Pero inmediatamente pensé en él cuando me iba por el corredor Garzón.
Por mala suerte, esta columna se vio enteramente dedicada a estos incidentes. Además, Biguá le ganó a un Larre que tiene tremendo olor a Metro, Aguada sigue en caída libre, Hebraica perdió con 32 puntos y un triple en la hora del "Panchi" Barrera (mal echado) y Atenas también perdió.
Por último, vaya la mención especial para nuestro amigo
Lostmakers, cuyo legado en el lanzamiento de silla fue emulado en la gresca de la cancha de Olimpia. La de Lost estuvo mejor obvio.