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| Ruggeri y un danés no identificado con el amaracado trofeo. |
1992: los orígenes.
La primera edición se disputó en 1992, bajo el nombre Copa Rey Fahd (más o menos como si la Copa Bimbo se llamara Copa Vela Yern). Si algo nos gustaba de esa copa es que todos los partidos se jugaban en el mismo estadio, como las Liguillas o las campañas de Peñarol. Apenas si participaron cuatro seleccionados: Argentina (campeón de América con el Coco de la gente), el local Arabia Saudita (que no era campeón de nada pero sí era el que había alquilado la cancha), Estados Unidos (campeón de la Concacaf con Tony Meola) y Costa de Marfil (campeón de Afrolandia). Argentina le metió 4 a los marfileños y 3 a cambio de 1 en la final a los anfitriones. O sea que con dos partidos Argentina ganó la copa, más o menos como las primeras Libertadores ganadas por el glorioso Peñarol, o la Copa América del 87 ganada por la celeste de Fleitas. Gabriel Batistuta y el tenista estadounidense-escocés Bruce Murray fueron los goleadores del certamen, con dos conquistas.
1995: comió Perón.
Ya para la segunda edición la cosa comenzó a tomar colorcito: fueron seis los participantes (los campeones de América, Europa, Concacaf, Asia y África; el de Oceanía nunca respondió el mail) más el anfitrión, que no iba a dejar de jugar así tan fácil. En un grupo, Dinamarca clasificó sobre México (empataron en todo, y nuestros verdugos del 86 avanzaron por penales). Último quedaron los saudíes, sin un puto gol, sin un puto punto. En el otro grupo, la albiceleste de Daniel "me voy si no me traen a Vicente" Passarella avanzó por diferencia de goles frente a Nigeria, ya que ambos empataron entre sí, y golearon a Japón. Solo que Argentina lo goleó más. Pero en la final los daneses, con goles de un gran amigo de Harry (Michael Laudrup) y un tal Rasmussen, que se apellidaba igual que el arquero del 86, pero no era, derrotaron a los rioplatenses. Ya no quedaban rastros de Lerby ni Elkjaer Larssen, pues parece que tras la eliminación ante la España de Butragueño, llegó un técnico que quería jugar con grandaneses con hambre. El goleador del torneo fue el mexicano Luis García, que se nos fue hace poco (*).
1997: héroes igual.
| Debray anota ante los mandelanos. |
A la distancia podrá parecer muy poca cosa, pero lo cierto es que la campaña celeste en la Copa Rey Fahd de 1997 fue de las pocas cosas positivas que ocurrieron durante ese nefasto año (la eliminación de Francia 98, el quinquenio, etc.) Coletazo del mundial sub 20 de Malasia (aquel que terminó con la gente volcada a la calle festejando enajenadamente el segundo puesto al compás de la afrodescendencia de las figuras de los finalistas del Uruguayo, 16 años después), el Uruguay de Víctor Haroldo registró puntaje perfecto en la fase de grupos: 2 a 0 a Emiratos Árabes (subcampeón de Asia), 2 a 1 a República Checa (subcampeón de Europa), y 4 a 3 a Sudáfrica (campeón de la lejana África), anticipando lo que ocurriría años después, pero con gol del Pajarito Callejas en lugar de Palito Pereira. En el otro grupo, Brasil (que había perdido la final de la Copa América ante la azulceleste del finado Pichón) dominó a Australia (campeón de Oceanía), México (campeón de la Conca) y Arabia (que le ganó 1 a 0 a los canguros y los dejó bien calentitos). Como habrá visto, ya eran 8 los participantes, la cosa iba tomando forma definitivamente. En semifinales, los hermanos australianos prolongaron una costumbre que habían inaugurado en el Mundial Juvenil de 1993, y que apenas si matizamos en 2001 gracias a los muchachos de la hinchada de Platense: nos ganaron 1 a 0, apeándonos del torneo. Gran favor nos hicieron: en la final, Brasil se cogió a los marsupiales de a uno. 6 a 0 con 3 de Ronaldo y 3 de Romario, máximo scorer del certamen este último, con 7 dianas. A Uruguay todavía le quedaba tiempo para perder otro partido, 1 a 0, ante los checos. Esa tarde, Púa paró a Flores; Méndez, López, Montero, Adinolfi; mediocampo creativo con Pablo García, Vespa, y Gonzalo De los Santos; y arriba la creme de la creme del Uruguay 2013: Zalayeta, Olivera y Recoba. Por las dudas, el Tony estaba en el banco.
¡Vea más! En serio que hay más.





























